¿Por qué y para qué estudiar otro idioma?

En la actualidad es importante ofrecerle a los niños las herramientas necesarias que aseguren un mejor futuro. Es por eso que brindarles la oportunidad de aprender dos idiomas de manera simultánea no sólo facilitará su inclusión en el cambio académico y laboral, sino que también ayudará a su crecimiento cognitivo.

El aprendizaje de otro idioma les da a los niños una ventaja competitiva con la que contarán toda su vida, pero además le brinda la posibilidad de utilizar y estimular más áreas cerebrales en una tarea lingüística y generar más conexiones neuronales, lo cual implica mejor funcionamiento del cerebro en general.

Los neurólogos recomiendan aprender una lengua extranjera para mejorar la salud cerebral, retrasar la aparición de enfermedades como el alzhéimer, adquirir mayor capacidad de concentración y rejuvenecer el sistema auditivo.

Los que no conocen el inglés creen que es un idioma difícil, ya que tiene raíces germánicas y no latinas como el francés o el italiano. Sin embargo, los principales idiomas proceden de una raíz común: el indoeuropeo. Eso significa que en idiomas tan diferentes como el ruso, el español o el inglés, se sigue sin embargo la misma estructura mental: sujeto, verbo, predicado… “Y los adultos tienen ya esas estructuras asumidas.

Todos esos idiomas tienen un sustrato universal y sin darnos cuenta tenemos la capacidad innata de conjugar sus verbos: todos entendemos que hay pasado, futuro, participio…”. Por ello, Planas cree que una premisa importante para aprender un idioma es “dejarse llevar” y recuperar la facilidad que muestran los niños pequeños. “Hay que superar algunos caballos de batalla como la pronunciación, pero la motivación y el esfuerzo serán apoyos suficientes”.

Cuenta la leyenda que una vez un turista caminaba por las calles de un país de habla hispana. Se encuentra con un grupo de personas y les hace la pregunta de rigor: “Sorry, do you speak English?”. Las personas se miran entre ellos y uno contesta “sorry, no hablamos inglés”. El turista vuelve a la carga y pregunta “Sprechen Sie Deutsch?”. Los habitantes del país vuelven a mirarse entre ellos, esta vez con cara de asombro y uno de ellos le dice: “No señor”. El turista, hace un último intento y pregunta: “Excuse Moi, vous parléz francais?”. Esta vez lo único que recibe como respuesta es un movimiento de cabeza por parte del grupo. El turista se aleja cabizbajo y alguien de los del grupo dice: “¿vieron cuántos idiomas que hablaba este gringo?”, y otro de ellos le contesta: “para lo que le sirvió…”. Y el grupo se retira entre carcajadas.

Unos metros más adelante, un joven que sí entendía inglés pudo ayudar al turista, lo acompañó al hotel que estaba buscando, entabló una relación de amistad y, pocos años más tarde, se convirtió en el principal distribuidor en ese país de los productos de electrónica que vendía “el gringo”.

Esta historia -que probablemente sea cierta- sirve para ejemplificar la importancia que tiene hablar una segunda lengua además de la propia y cómo puede afectar positivamente la vida de las personas.

El aprendizaje de una segunda lengua (y en algunos casos de una tercera), no es una pérdida de tiempo como antiguamente se pensaba, sino que se trata de una inversión, porque el aprendizaje de otro idioma no sólo acrecienta las posibilidades de conseguir un mejor trabajo impactando positivamente en su situación económica personal como en el ejemplo relatado, sino que enriquece la vida social y cultural del individuo pues el idioma es la clave de la cultura.

Pensemos por un instante en lo que ocurre en el mundo actual. Internet es una fuente inagotable de información, mucha de la cual se encuentra en inglés. La tecnología, que no detiene su marcha, nos entrega permanentemente nuevos desafíos también en inglés, el mundo de los negocios y de la ciencia se manejan casi exclusivamente en inglés… Así podríamos seguir citando casos en los que el inglés es casi el idioma excluyente para expresarse y entenderse.

El portugués será un idioma de aprendizaje casi excluyente para todos aquellos que quieran hacer negocios, conseguir mejores trabajos o visitar las que para muchos son las mejores playas de la región. Además, con seguridad, se complementará con el inglés como idioma universal de negocios.

Finalmente, aprender otro idioma ayuda a las personas a entender que el mundo no es todo igual, que existen diversidades culturales y a desarrollar confianza en sus relaciones sociales porque mejora su interacción con el entorno, preparándolas para el futuro que será cada vez más exigente. Porque como muchas veces ya se menciona: “el analfabeto del futuro será quien no maneje una computadora y no domine otro idioma”.

Hasta para las empresas con las que establecen convenios existe esa inquietud. Sí, quieren hablar inglés, ¿pero para qué? Hay casos en que lo hacen por moda, y no está mal, pero en todo caso debe existir un motivo que permita a los instructores tener claras las expectativas de sus alumnos.

Aunque lo ideal no es esperar a crecer para estudiar otro idioma. Las inmersiones en una segunda lengua son más efectivas cuando se realizan desde edades tempranas, pues los menores tienen un mayor capacidad para el aprendizaje.